 |
Antonin Artaud
Imagen cortesía de Manuel Ulloa |
Antonin Artaud y sus dobles I/II
por Manuel Ulloa Colonia
¿Quién fue realmente Antonin Artaud? Probablemente no exista en la historia del teatro y la literatura otro personaje tan inasible y enigmático como él. Quienes lo conocieron íntimamente (sobre todo ellos), nunca lograron cernir cabalmente su identidad. Su vida estuvo marcada por extrañas duplicidades. Así las cosas, sería vano pretender acertar donde sus contemporáneos fallaron. Pero, nada nos impide reconsiderar bajo una nueva luz la enorme capacidad que tenía A.A. para desbordarse en los demás.
Su existencia fue como la dislocación permanente de una vida desdoblada. Tristán Tzara definió su obra como "el dolor corporal proyectado en la vida mental". El "hombre-teatro" (como lo llamaban algunos) hizo de su cuerpo el escenario de un conflicto cósmico en el que su ser se desgarraba constantemente entre la carne y el espíritu, entre la pureza y la enfermedad, entre las fuerzas del Bien y del Mal.
A.A. estaba siempre en el ojo de un huracán, quizá por eso permanecía inasible, incluso para sí mismo. La identificación progresiva que fue estableciendo entre la vida y el teatro lo llevó a renunciar a la escena, o mejor dicho, a transladar el drama de las tablas a su cuerpo para crear al fin un "espectáculo integral". Después de su viaje a México, el teatro deja de ser para él un medio y se convierte en el fin mismo, en una forma de vida verdadera. "Si el teatro dobla la vida, la vida dobla al teatro verdadero*, escribió A.A. sobre el titulo del libro que marcó al teatro Occidental del último tercio del siglo XX: El teatro y su doble.
Entre el teatro y su doble, la vida, se establece una relación de identidad cada vez más intensa. El teatro es la vida verdadera que él persigue bajo sus múltiples dobles. Basta un vistazo a los títulos de sus textos para confirmar la clara dualidad de su pensamiento e inventariar los dobles de ese teatro verdadero que Artaud vislumbró : El teatro y la peste, El teatro alquímico, El teatro y la crueldad, El teatro y la metafísica, etc. En ocasiones la dualidad es planteada en términos de oposición y no de identificación, como ocurre en El teatro y la cultura o El teatro oriental y el teatro occidental. De manera análoga coexistieron en A.A. una serie de dobles : A.A.-Antonin Nalpas, A.A.-Cristo, A.A.-San Patricio, A.A.-el puritano, A.A.-el último tarahumara, A.A-A.A. (no hay que olvidar que además de poeta, dramaturgo, director de escena y ensayista, A.A. era actor y representaba su propio papel a la perfección). Sus dobles son múltiples y se entrecruzan indefinidamente. Su muy particular sistema metafísico parece inspirarse de un maniqueísmo estricto, similar al que practicaba San Agustín antes de su conversión. Sistema que si bien en su tiempo fue fácilmente marginado y asfixiado, nadie se atrevería a calificar hoy día de simple locura.
Todos los integrantes del círculo de A.A. se han ido a la tumba con él: su madre y su hermana; la editora Paule Thévenin; sus psiquiatras de Rodez, el Dr. Ferdiére y el Dr. Latrémolière; Breton y los surrealistas; sus amigos parisinos de la última hora y Jacques Lacan. Si bien ninguno sobrevive, ninguno de ellos tampoco quedó indemne tras el paso de A.A. por sus vidas. Éste dejó en ellos huellas que se pueden incluso rastrear en sus palabras y sus actos. Una mirada atenta sugiere que todos y cada uno de ellos dieron muestras, en lo que respecta a su trato con Artaud, de un cierto grado de paranoia. Sus declaraciones a la hora del escándalo que siguió a la muerte del poeta lo confirman ampliamente.
Por otro lado, cabe preguntarse si los que lo frecuentaron realmente lo conocieron. Cuando se aventuraban a pontificar sobre él erraban el tiro. Es como si Artaud se fugara constantemente de las casillas en las que buscaban encerrarlo con sus palabras. La identidad de A.A. se desdoblaba en su presencia y terminaba por contaminarlos, provocando en ellos nuevos desdoblamientos y fenómenos de réplica.
*A. Artaud, "Lettre à Jean Paulhan", Œuvres complètes, t. V. Paris, Gallimard, 1969 (La traducción es mía).
Contacto con Manuel Ulloa
ulloa_manuel@hotmail.com
Regreso a Merdre!
|